- En Nieva, junio es un momento clave para reforzar el equilibrio de la viña después de la floración. Por ello, aplicamos tratamientos de infusiones de ortiga, consuelda y cola de caballo como bioestimulantes naturales.
- El objetivo es reforzar la vitalidad de la planta y favorecer una evolución equilibrada del fruto durante las próximas semanas.


En Ossian trabajamos con viñas muy viejas, algunas de ellas prefiloxéricas, plantadas en vaso sobre los suelos de Nieva y su entorno. Son parcelas de verdejo que forman parte de un paisaje muy particular, marcado por la arena, el clima extremo de Segovia y una viticultura que exige observación, precisión y mucho respeto por el ritmo de la planta.
Durante el otoño y la primavera ya hemos realizado distintos trabajos orientados a mantener la salud del viñedo: el preparado 500, abonados biodinámicos, el preparado María Thun y otros tratamientos en ecológico. Todo ello forma parte de nuestra manera de entender la viticultura, basada en la agricultura biodinámica y avalada por la certificación Demeter.
Ahora, en junio, una vez superada la floración, estamos aplicando infusiones de ortiga, consuelda y cola de caballo como bioestimulantes naturales, explica Javi Blasco, director técnico de Ossian. Se utilizan 5 litros por hectárea de cada preparado, dinamizados durante 20 minutos en 100 litros de agua. La aplicación se realiza con mochila, no con tractor, para trabajar de forma más precisa y cuidadosa en cada parcela.
Estos tratamientos se hacen a última hora de la tarde, cuando baja la temperatura y la planta está más relajada, señala Javi. La cola de caballo ayuda a reforzar la resistencia frente a posibles ataques fúngicos, mientras que la ortiga y la consuelda aportan nitrógeno, aminoácidos y vitalidad. El objetivo no es forzar la viña, sino acompañarla en un momento importante: el crecimiento del fruto y el avance hacia una maduración equilibrada.
Este aporte natural también puede ser positivo de cara a la vendimia, ya que contribuye a mejorar el nivel de nitrógeno fácilmente asimilable, algo importante para favorecer después una buena nutrición natural de las levaduras durante la fermentación.
Es el primer año que incorporamos este tratamiento con infusiones dentro de nuestro trabajo biodinámico, aunque no es obligatorio dentro de la certificación Demeter. Aun así, los primeros resultados se han empezado a notar rápidamente, con una respuesta visible de la planta apenas unos días después de la aplicación.
En las próximas semanas aplicaremos también el preparado 501 de sílice. A diferencia de otros tratamientos, el sílice se aplica a primera hora de la mañana, cuando la luz incide con más fuerza sobre la planta y su efecto es mayor.


Una primavera sana, pero con riesgo de helada
La primavera en Nieva ha sido buena desde el punto de vista fúngico, pero no ha estado exenta de dificultades. La helada del 16 de mayo dejó daños en parte del viñedo, aunque el trabajo del equipo de campo ayudó a reducir su impacto. En las viñas más jóvenes se utilizaron molinos antihelada y, en pequeñas parcelas de viñedo viejo, se colocaron velas de estearina.
Aun así, con una superficie tan amplia y repartida, no siempre es posible llegar a todo. Por eso, estos tratamientos de primavera y junio son tan importantes: ayudan a la planta a recuperar equilibrio, resistencia y energía después de semanas exigentes.
En nuestros viñedos prefiloxéricos de Nieva, este tipo de trabajos nos ayudan a seguir cuidando la identidad del verdejo segoviano.



