Viñedos y Geología

Viñedos y geología.. ¿Por qué no hablar del terruño?

El proyecto Ossian está basado en unos excepcionales viñedos prefiloxéricos, de entre 100 y 200 años, situados al nororeste de la provincia de Segovia. Estos majuelos se extienden por los municipios de Nieva, Aldehuela, Aldeanueva del Codonal y Santiuste de San Juan Bautista y son conocidos también como el “Cordel de las Merinas”, en reconocimiento a la cañada real que discurre por estos lares de la provincia segoviana.

Los suelos de esta zona son complejos: algunas zonas de pizarra, otras de arcilla y algunas otras de canto rodado de antiguas terrazas de río. Pero principalmente son referencia las zonas franco-arenosas, característica a la que se atribuye el ces de la filoxera en el siglo XIX. Se dice, con carácter histórico, que la implacable plaga destructora de la vid, que lo fue en gran parte de Europa, al llegar a estas tierras areniscas no pudo avanzar y cesó porque sus larvas se ahogaban al hundirse en las finas arenas que no facilitaban su reproducción. De ahí la presencia de una de las mayores reservas de viñedo prefiloxérico en la Península Ibérica.

Geología de formación en Nieva

El clima de este “Cordel de las Merinas” es muy peculiar. Intensas oscilaciones térmicas día/noche y una altitud de más de 900 metros sobre el nivel del mar propician unas condiciones determinadas para la producción de una uva excepcional y de altísima calidad.

Los viñedos son trabajados sobre las bases de cultivo ecológico desde el año 1998 y desde el año 2001 con certificado oficial. Tanto el cultivo de la uva como los vinos que salen de la bodega están supervisados y controlados por el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León, siendo el viñedo ecológico más antiguo registrado y certificado en la DO Rueda. Denominada por ellos mismos ‘Agricultura Lógica’, se excluye la utilización de productos de síntesis química, utilizando sólo abonos orgánicos y productos naturales obtenidos de extractos de plantas como la manzanilla, salvia, milenrama, ortiga, etc.

Unido a los anteriores condicionantes, se consiguen racimos muy pequeños y bayas de reducido tamaño. En definitiva, una excelente materia prima, imprescindible para elaborar un gran vino verdejo con una marcada diferenciación.